Cuando el mundo era joven
Tal vez recuerdes su nombre.
Áquel, que sentado en la esquina,
No quiso ir a ningún lugar.
Sus pies, llagados y cansados,
Vencieron, al fin, a su vida.
Y mientras su espíritu se consumía,
Maldecía al viento con sus verdades.
Una vez me contó,
Mientras compartíamos un amargo licor,
Como los titanes se convirtieron en mitos,
Y los gusanos en dioses.
Como las mil hogueras de la estepa,
Se fueron apagando poco a poco.
Como el tíntineo de las monedas,
Corrompió al último profeta.
Y es que él estuvo ahí,
Cuando dejaron de temer la noche,
Y empezaron a temer la muerte.
“La nostalgia es jugar a ser Dios”
me decía con ojos amargos,
“y yo me he cansado jugar”.
Todos aquellos tiempos,
Todos aquellos parajes,
De cuando el mundo era joven,
Se perdieron en sus recuerdos.
Un día, su hoguera se apagó,
Un día vio demonios bailando sobre arenas blancas.
Hoy son mis pies los llagados,
Hoy es mi hoguera la que se consume.
Pero nadie comparte mi licor,
No estuve cuando el mundo era joven,
Y ahora estoy solo con mi nostalgia,
Nostalgia de tiempos que no viví.
Ya veo los demonios,
Ya veo las blancas arenas,
Ya están aquí.

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